sábado, 25 de febrero de 2017

Origen_evolución_de_la_tierra_....







Formación de la Tierra


Todo se pasa hay 4,5 millones de años, a principios de la formación de nuestro sistema solar. Fue en ese momento nació la atmósfera primitiva de los planetas. 
Es esa época de la grande oxidación o la catástrofe del oxígeno


La catástrofe del oxígeno


Las cianobacterias que han aprendido a la fotosíntesis oxigenan, absorben CO2 y el uso de energía solar para romper las moléculas de agua, liberando oxígeno. El fuerte poder oxidante del oxígeno transforma el hierro en el óxido de hierro que se deposita en el fondo del mar. La Tierra óxido, el óxido de hierro se deposita en capas. Una vez los minerales saturados, el oxígeno comienza a acumularse en la atmósfera. Bajo la presión de oxígeno, la vida va a evolucionar como la conocemos hoy en día.

Las cianobacterias son expuestos a la luz y liberan un gas tóxico, por el momento, el oxígeno, lo que aumentará la vida en el planeta. La Tierra es hoy un oasis de vida, una singularidad que es el capullo de gas que la rodea. Esta capa de aire que nos aísla del espacio, nos alimenta y nos protege. La atmósfera de la Tierra (de ἀτμός griego, vapor, aire y σφαῖρα, esfera), esta es la cobertura de protección milagrosa de los gases que rodean la Tierra.
Deshacerse de la mezcla tóxica de origen, la atmósfera se convertirá en su composición actual. Después de la colisión, la atmósfera que ya no está compuesto de roca fundida rociado y después de millones de años que estará compuesto de nitrógeno, CO2 y vapor de agua, elementos que vienen del cielo y de la dentro de la Tierra. 
El nitrógeno y el dióxido de carbono de alta del núcleo fundido durante las erupciones volcánicas. 
En cuanto al agua, no es de los humos emitidos durante la intensa actividad volcánica desde el principio de la creación de nuestro planeta. 
Los planetas terrestres están formados por la aglomeración de asteroides, en unos pocos millones de años. 
Este bombardeo constante desde el principio se distribuirá en todas las direcciones, los asteroides cubierto de hielo y gradualmente aumentar la cantidad de agua de las planetas.





El aire seco se compone de nitrógeno, 78.08%, 20.95% de oxígeno,  0,93% de argón, 0,038% de dióxido de carbono y trazas de otros gases. 

La atmósfera protege la vida en la Tierra mediante la absorción de la radiación solar ultravioleta, el calentamiento de la superficie, atrapando el calor del efecto invernadero y la reducción de las diferencias de temperatura entre el día y la noche. 
No existe una frontera clara entre la atmósfera y el espacio, el límite exterior de la atmósfera se define como la distancia donde las moléculas de gas en la atmósfera supone continuamente sometidos a la gravedad y las interacciones de sus campo magnético. La capa de aire es muy variable dependiendo de la latitud y el campo magnético de la Tierra distorsiona continuamente por el viento solar. 





Formación del Sistema Solar

Formación de la Tierra

La Tierra que conocemos tiene un aspecto muy distinto del que tenía poco después de su nacimiento, hace unos 4.470 millones de años. Entonces era un amasijo de rocas conglomeradas cuyo interior se calentó y fundió todo el planeta.




Con el tiempo la corteza se secó y se volvió sólida. En las partes más bajas se acumuló el agua mientras que, por encima de la corteza terrestre, se formaba una capa de gases, la atmósfera.
Agua, tierra y aire empezaron a interactuar de forma bastante violenta ya que, mientras tanto, la lava manaba en abundancia por múltiples grietas de la corteza, que se enriquecía y transformaba gracias a toda esta actividad.


Formación del Sol y los planetas

Según los científicos, hace unos 13.800 millones de años se produjo una gran explosión, el Big Bang. La fuerza desencadenada impulsó la materia, extraordinariamente densa, en todas direcciones, a una velocidad próxima a la de la luz. Con el tiempo, y a medida que se alejaban del centro y reducían su velocidad, masas de esta materia se quedaron más próximas para formar, más tarde, las galaxias.
No sabemos qué ocurrió en el lugar que ahora ocupamos durante los primeros 10.000 millones de años, si hubo otros soles, otros planetas, espacio vacio o, simplemente, nada. Hacia la mitad de este periodo, o quizás antes, debió formarse una galaxia.
Cerca del límite de esta galaxia, que hoy llamamos Vía Láctea, una porción de materia se condensó en una nube más densa hace unos 5.000 millones de años. Esto ocurría en muchas partes, pero esta nos interesa especialmente. Las fuerzas gravitatorias hicieron que la mayor parte de esta masa formase una esfera central y, a su alrededor, quedasen girando masas mucho más pequeñas.
La masa central se convirtió eu una esfera incandescente, una estrella, nuestro Sol. Las masas pequeñas también se condensaron mientras describían órbitas alrededor del Sol, formando los planetas y algunos de sus satélites. Entre ellos, uno quedó a la distancia justa y con el tamaño adecuado para tener agua en estado líquido y retener una importante envoltura gaseosa. Naturalmente, este planeta es la Tierra.

Primeros tiempos de la Tierra

Sólido, líquido y gaseoso

Después de un periodo inicial en que la Tierra era una masa incandescente, las capas exteriores empezaron a solidificarse, pero el calor procedente del interior las fundía de nuevo. Finalmente, la temperatura bajó lo suficiente como para permitir la formación de una corteza terrestre estable.
Al principio no tenía atmósfera, y recibía mucho impacto de meteoritos. La actividad volcánica era intensa, lo que motivaba que grandes masas de lava candente saliesen al exterior y aumentasen, gradualmente, el espesor de la corteza al enfriarse y solidificarse.



Esta actividad de los volcanes generó una gran cantidad de gases que acabaron formando una capa sobre la corteza. Su composición era muy distinta de la actual, pero fue la primera capa protectora y permitió la aparición del agua líquida. Algunos autores la llaman "Atmósfera I".

En las erupciones, a partir del oxígeno y del hidrógeno se generaba vapor de agua, que al ascender por la atmósfera se condensaba, dando origen a las primeras lluvias. Al cabo del tiempo, con la corteza más fría, el agua de las precipitaciones se pudo mantener líquida en las zonas más profundas de la corteza, formando mares y océanos, es decir, la hidrosfera.

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